¿Qué hace a un líder?

IQ y habilidades técnicas son importantes, pero inteligencia emocional es una condición indispensable para el liderazgo.

Algunas anécdotas soportan la creencia popular que identificar individuos con lo indicado para convertirse en líderes es más un arte que una ciencia. Después de todo, los estilos personales de líderes varían; para diferentes situaciones se deben tener diferentes tipos de liderazgo.

Se ha descubierto que los líderes más eficaces tienen un alto grado de lo que se llama “inteligencia emocional”. No es que el IQ y las capacidades técnicas sean irrelevantes, estas son indispensables para entrar a las posiciones ejecutivas, sino que “la inteligencia emocional” es una condición indispensable para el liderazgo. Sin ella, una persona puede tener el mejor entrenamiento en el mundo, ser incisivo, de mente analítica y lleno de ideas geniales, pero aun así no será un gran líder.

La inteligencia emocional juega un papel importante en los niveles superiores de mando de una compañía, es decir, que la efectividad de liderazgo de una persona en un alto rango de  se debe a sus mayores capacidades de inteligencia emocional.

La inteligencia emocional tiene 5 componentes:

  • Conciencia de uno mismo
  • Autorregulación
  • Motivación
  • Empatía
  • Habilidades sociales

Las primeras tres componentes son capacidades de automanejo y las últimas dos, son concernientes a la habilidad de las personas de manejar relaciones con otras personas.

Conciencia de uno mismo

Significa tener un conocimiento profundo de las emociones propias, fuerzas, debilidades, necesidades e impulsos. Las personas con un fuerte conocimiento de ellos mismos no son excesivamente críticos ni poco realistas esperanzados. Estas personas reconocen como sus sentimientos los afectan, a otras personas y a su rendimiento en el trabajo. Les da entendimiento acerca de sus valores y metas; saben dónde están y por qué.

Estas personas se muestran a si mismas con franqueza y una habilidad para valorarse mismo de forma realista. Son capaces de hablar con exactitud y de manera abierta acerca de sus emociones y el impacto que tienen en el trabajo. Conocen sus limitantes y fuerzas y generalmente las demuestran con críticas constructivas. Tienen un alto grado de confianza en sí mismos. Comprenden de sus capacidades, saben cómo pedir ayuda, calcular el riesgo del trabajo que aceptan. No toman un desafino que no puedan manejar solos.

Generalmente no se les da el respeto que se merecen cuando se buscan por líderes potenciales. Se confunde la franqueza con debilidad, son descalificados por que se tiene la idea de que son muy poco blandos para guiar a los demás.

 Autorregulación

Los impulsos biológicos conducen nuestras emociones. La autorregulación es como una conversación interior, es la componente de la inteligencia emocional que nos libera de ser prisioneros de nuestros sentimientos. Tienen las mismas emociones como todos los demás, pero encuentran la forma de controlarlas e incluso encaminarlas en formas útiles.

La autorregulación es importante porque son capaces de crear un ambiente de confianza y legitimidad. En este ambiente la política y la lucha interna son reducidas y la productividad es alta. En segundo lugar, es importante por razones competitivas. Se sabe que las empresas actuales son extensas en ambigüedad y cambio, las personas que controlan sus emociones son capaces de manejar los cambios.

Los signos de la autorregulación emocional no son difíciles de observar: propensos a la reflexión, al pensamiento en el tiempo; se sienten cómodos en la ambigüedad y el cambio; una honradez, una habilidad de decir que no hay impulsos urgentes.

No se les da mucha importancia en las posiciones de líderes, ya que son vistos como personas frías

Motivación

Esta es la característica que virtualmente todos los líderes tienen. La palabra clave es: “logro”,  ya que existen distintos tipos de motivación (un gran salario, estatus, etc.), pero la motivación que se busca es el profundo deseo interno de lograr algo por el hecho de lograrlo.

Para encontrar a este tipo de personas la primera señal es la pasión por el trabajo en sí mismo (buscan retros creativos, aman aprender y tienen mucho orgullo de un trabajo bien hecho). Muestran una energía afanosa para hacer las cosas bien. Son persistentes en la pregunta de porque algo se hace de cierta forma en lugar de otra; buscan explorar otras formas de hacer su trabajo. Buscan mejorar el rendimiento y siempre ser calificados.

Las personas con una baja motivación en los logros, generalmente tienen resultados difusos, aquellos que tienen alta motivación generalmente buscan ser calificados mediante mediciones difíciles, como la rentabilidad o la cuota del mercado. Las personas con una motivación alta se mantienen optimistas aun si la califiaccion está en contra de ellos. En estos casos la autorregulación combinada con la motivación de logros, hace posible superar la frustración y depresión después de una falla.

Empatía

Es la que se reconoce con mayor facilidad. La propia palabra parece poco práctica y fuera de lugar, cuando se encuentra en medio de las duras realidades del mercado. Para un líder no significa adoptar las emociones de las otras personas como suyas y tratar de complacer a todos. En vez de eso, la empatía significa considerar los sentimientos de los empleados, en el proceso de hacer decisiones inteligentes

La empatía es particularmente importante como un componente de liderazgo por tres razones:

  • El uso constante de equipos de trabajo.
  • La rápida transición hacia la globalización.
  • La creciente necesidad de retener talento

Se puede menospreciar la a los líderes con empatía ya que se puede preguntar, ¿cómo una persona puede tomar decisiones difíciles sí es que toma en cuenta los sentimientos de las personas afectadas? Sin embargo, los líderes con empatía hacen más allá que simpatizar con las personas a su alrededor, estas personas usan su conocimiento para mejorar a las compañías de forma sutil, pero importante.

Habilidades sociales

Esta no es una habilidad sencilla como suena. No es el simple hecho de hacer amigos, en vez de eso, es hacer amigos con un propósito: poder dirigir a las personas en la dirección que se desea (por ejemplo conseguir consenso en una nueva estrategia de mercado o entusiasmo acerca de un nuevo producto). Las habilidades sociales son la culminación de las otras dimensiones de la inteligencia emocional.

Las habilidades sociales se consideran clave en las compañías (especialmente comparado con otros elementos de inteligencia emocional), ya que los líderes necesitan manejar relaciones de forma efectiva, los líderes no son una isla, trabajan con otras personas y esas habilidades hacen que eso sea posible.

¿La inteligencia emocional se puede aprender?

La investigación y la práctica dicen que sí. Una cosa es cierta: la inteligencia emocional se incrementa con la edad.

Existen muchos programas que enseñan las capacidades de liderazgo, incluyendo la inteligencia emocional, sin embargo muchos de ellos fallan por un problema simple: se enfocan en la parte errónea del cerebro. La inteligencia emocional nace en los neurotransmisores del sistema límbico, que gobierna los sentimientos impulsos y conductas. La investigación indica que el sistema límbico aprende mejor a través de la motivación, práctica extendida y retroalimentación. Esto comparado con el tipo de aprendizaje que está en la neurocorteza, encargada de la habilidad técnica y analítica. Esta parte del cerebro tiene los conceptos y la lógica. No es de sorprender que la mayoría de los programas de liderazgo se centren en la lógica y conceptos e incluso algunas tienen un impacto negativo en el desempeño del trabajo.

Para poder aprender esto, las personas deben de eliminar viejos hábitos y establecer nuevos, no sólo toma tiempo que el tiempo convencional de entrenamiento, también requiere de una aproximación individualizada. Es importante mencionar que la inteligencia emocional no se puede aprender sin un deseo sincero y un esfuerzo concreto. Un pequeño seminario no ayuda ni un manual de “como aprender inteligencia emocional”.

La inteligencia emocional se puede aprender, sin embargo el proceso no es sencillo, requiere de tiempo y sobretodo compromiso, pero los beneficios que vienen de tener personas bien desarrolladas en inteligencia emocional (tanto para la empresa como para la persona) valen la pena.

[1] D. Goleman, “What makes a leader?,” HARVARD BUSINESS REVIEW, vol. November-D, pp. 93–102, 1998.

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